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Hace ya un tiempo, publiqué un artículo en el que hablaba de aquellos padres que se pasan el día sacando fotos a sus hijos para luego publicarlas en donde sea; pues bien, Facebook lleva ya un tiempo trabajando para parar la explotación infantil en su plataforma y como parte de ese trabajo está desarrollando hash de imágenes.

Los hash son algoritmos que a partir de una entrada (texto, contraseña, imagen…), crean una salida alfanumérica de longitud normalmente fija que representa un resumen de toda la información que se le ha dado. Por ejemplo, a partir de una foto de un niño desnudo saldría algo así 48008908c31b9c8f8ba6bf2a4a283f29c1530. No se puede volver a reproducir una imagen a partir de un hash, pero la misma imagen o imágenes muy similares crearán el mismo hash.

Utilizando esta tecnología, en 3 meses Facebook ha detectado y bloqueado 8,7 millones de imágenes de niños desnudos en su plataforma, desde imágenes obscenas hasta imágenes no sexuales, la mayoría, el 99%, de forma automática.

Muchas de estas imágenes son imágenes que familiares publican sin ser conscientes del riesgo en el que ponen a los niños. Cuando subimos fotos de niños desnudos, muchas de esas fotos pueden ser utilizadas por pederastas y desalmados para hacer montajes desagradables, y como reclamo de material sexual.

Estudio de la página inglesa “The parent Zone”:

  • La mayoría de los padres ignoran que las fotografías que suben a las redes sociales llevan una localización incorporada, con lo cual con este acto, están dando información muy concreta de dónde se encuentra su hijo o hija en cada momento
  • Otro porcentaje muy grande ni siquiera sabe de la existencia de los ajustes de privacidad.
  • Otros aceptan a todo el mundo en las redes sociales sin saber quiénes son.

Si no tenemos los ajustes de privacidad bien definidos, cualquiera puede acceder a lo que publicamos. Aunque tengamos los ajustes de privacidad establecidos solo para que nuestros amigos de Facebook vean lo que publicamos, eso no sirve de nada si tenemos entre nuestros contactos a personas que no conocemos, o si a nuestros contactos “les gustan” esas imágenes, ya que sus contactos podrán verlas. Imagina cómo te sentirías si ves un montaje de este tipo con fotos de tus hijos.

Independientemente de los ajustes de privacidad que tengamos en nuestras cuentas, debemos respetar la privacidad de los niños, y no publicar imágenes de niños de ningún tipo ya que les ponemos en riesgo de forma innecesaria.

Algo que muchas personas ignoran es que una foto no está segura en un teléfono, tableta u ordenador, hay diferentes formas en las que puede salir sin nuestro consentimiento, por lo que deberíamos pensarlos dos veces antes de sacar este tipo de fotos, ya que no publicarlas no asegura que no vayan a salir de nuestro dispositivo ni se vayan a difundir.

Conclusiones y consejos generales:

  • Si no tienes hijos. Tus amigos y familiares muchas veces comparten fotos de sus retoños en Facebook y demás. Piensa antes de compartir con tus contactos si es positivo para el niño pasar una barrera más y hacer llegar su foto a más gente, y sé consciente de que los padres en cualquier momento pueden pedirte que elimines esas fotos.
  • Fotos geo posicionadas. Por seguridad es mejor no hacerlo. Piensa que si mandas a Twitter una foto del niño en la puerta del colegio, aunque este no se reconozca, si la foto está posicionada estás contando al mundo a qué colegio va tu hijo y una observación de tuit durante varios días, por ej., puede revelar a qué horas y a qué parque llevas al nene a jugar.
  • Fotos en las que aparecen más niños; foto de un cumpleaños, por ejemplo, con más niños. Lo lógico es no subir ni compartir imágenes donde salgan otros niños sin advertir a los padres y pedirles su permiso. En este caso los padres podrán pedirnos que retiremos las imágenes en las que aparezcan sus hijos.
  • Fotos graciosas. Están muy monos en pañales y llenos de mocos, pero ponte en su lugar y piensa si te gustaría que una foto tuya así se aireara en la red. Reflexiona sobre si en unos años a tu hijo le hará gracia saber que su foto en pañales ha estado (y estará) rulando por la red.
  • Todas las imágenes de niños que circulan en redes sociales pueden volverse en su contra. Muchos niños y adolescentes utilizan imágenes que encuentran de otros para burlarse de ellos y para meterse con ellos. Además, también deberíamos pensar en cómo nos sentiríamos al ver toda nuestra infancia expuesta en redes sociales con miles de espectadores.
  • El rastro de las imágenes. No olvidemos que las imágenes dejan aún más rastro que los textos. Puedes borrar tu blog, pero las imágenes siguen en los servidores y son accesibles en buscadores mediante la búsqueda de imágenes.

Internet no es malo ni bueno, como a veces parece que pretenden que creamos, simplemente tenemos que pensar antes de hacer algo, como en cualquier ámbito de nuestra vida offline. Tenemos que estar informados de nuestros derechos digitales, y también de las consecuencias, y sobre todo, educar a nuestros hijos en la responsabilidad y seguridad, y darles ejemplo.

Y una última reflexión: cuando un padre o madre cuelga fotos de sus hijos en las redes sociales, ¿piensan en lo que les parecerán a sus hijos esas publicaciones cuando sean mayores de edad?

Lo cierto es que muchos padres están creando una biografía digital de sus hijos cuando los exponen en las redes sociales. Una exposición que, no hay que descartar, será fuente de conflicto cuando esos menores crezcan y exijan la retirada de los contenidos que les atañen.

No publicar fotos de niños es una forma de proteger su intimidad, su privacidad y su bienestar, y es algo que se recomendamos encarecidamente.

Y como bien dice mi admirado Emilio Calatayud, magistrado español y juez de menores de Granada, hay que utilizar el sentido común ya que últimamente se echa de menos; nuestros padres probablemente tenían menos formación pero más sentido común.